martes, noviembre 03, 2009

Zombies Party IV. La Secuela definitiva!

Ay, Amigos!! otro verano que termina, otra temporada sumida en los infiernos de la pachanga y una vez más, nuestro amigo el Zombie, al igual que el mismísimo Satán, ha vuelto a tomar nuevas y sorprendentes formas con las que torturar al músico de verbena. Nuevas Sub-Especies, Cepas más letales que nunca, transformaciones, evoluciones...!!! Y el abecedario que ya no me da más de sí!! Gracias a todos aquellos que os habeis echado unas risas con esta movida!!!!!
Tachaaaaaaaaan!!

U. El Zombie Karajan. Es esta, sin duda alguna, una de las especies que más solaz a la par que desconcierto me provoca. No se sabe muy bien por qué, pero en uno de cada cuatro pueblos aparece un Karajan dirigiendo a la orquesta con su batuta imaginaria. Se planta delante del escenario y simplemente, nos dirige con sus fútiles movimientos Luiscobianos. La razón de que esta conducta se de con tanta frecuencia la desconozco, pero allí donde haya un escenario, habrá un borracho sintiéndose por una noche el director, el artífice, el genio!! Es de las pocas cepas con un trasfondo cultural... Cuidemos al Karajan!


V. El zombie Jurado.
Aquel que, influído por los Realities sobre música y similares ha desarrollado la capacidad de juzgar y valorar al músico de verbena. Si bien hay tantas especies como programas televisivos (es decir, demasiados) se pueden observar mayoritariamente dos sub-especies muy claras


A) El Zombie Rafa Méndez.
Estaba claro. Tanto "Fama ¡A bailar!"  no podía dar otro resultado que el Zombie coreografiado. Nos deleitan con sus pasos funkys, sus arrebatos líricos y sus coreografías grupales, y lo que es peor, nos someten a un duro examen a aquellos que estamos arriba del escenario sosteniendo un micrófono y que, a su juicio, deberíamos además saber de portés, giros y demás. Pero por favor, somos simples músicos de orquesta, no hombres renacentistas que pretendamos dominar todas y cada una de las facetas del arte.

B) El Zombie Risto Mejide
. Al igual que el Zombie Rafa Méndez, esta especie no se conforma con cualquier cosa. Operación Triunfo le ha conferido una serie de conocimientos que él va a usar para someterte a duras críticas conforme te bajes del escenario, que si tu afinación es mejorable, que si el estilo del último tema que has cantado no va contigo, que si no sabes vender el producto... Todo esto después de haberse bebido 23 cubatas de garrafón y teniendo seriamente dañada la facultad del habla y muy posiblemente la del oído. Así fuera la Filarmónica de Praga a actuar a Villabajo del Río, habría un Zombie Risto frunciendo su ceño y moviendo su cabeza con gesto de desaprobación. Te comen la piña en los descansos, te piden que te impliques más en los temas, que lo sientas desde el corazón... Insufribles.


W. El Zombie Impresentante.
Si hay una combinación más letal que la lejía y el salfumán, esa es, queridos lectores, la que une al representante y al zombismo. Por un lado, el poder, por otro, el alcohol. Es el que te ha de pagar y por tanto, al que has de obedecer ciegamente. Al principio parece simpático, usa un lenguaje juvenil, te anima y te ríes con él. Te confías. Pasadas las 2 de la madrugada tiene lugar su transformación. Te pide subir al escenario, se subirá le digas lo que le digas, graznará, destrozará cualquier canción y por más que le expliques que su fugaz momento de gloria ya ha pasado y que, como dirían los Queen, el Show debe continuar, no se bajará del escenario bajo ningún pretexto, llegando a utilizar frases como "yo pago y aquí me quedo" o "si quereis cobrar, tocad el Tractor Amarillo". Chantajes, coacciones y amenazas con tal de no soltar el micrófono. Una especie incómoda de tratar. Además es muy probable que parte del caché que ha traído en un sobre para pagarte se lo haya dejado en cubatas. Pues eso, un impresentable!


X. El Piro- Zombie.
Aquel que gusta de lanzar petardos y demás artefactos de carácter explosivo y/o incendiable al escenario. No entiendo por qué, ningún Pirozombie entra a una panadería, ebanistería o estanco a lanzar petardos, pero es ver un escenario y... no pueden evitarlo! necesitan bombardear al músico, ver cómo sufre, observarlo al borde del infarto, purificar el escenario con el fuego de su venganza!!! Así leído parece hasta gracioso, pero amigos, estar durante cuatro horas tocando en algo muy parecido a la Franja de Gaza no es, lo que se dice, mi plan ideal para un sábado noche!!

Y. El Meta-Zombie. Es aquel que creyéndose más allá del Zombismo, ejerce su zombez precisamente criticando este concepto en sí. Puede tirarse dos horas repitiendo frases como "Qué pesada es la gente, lo que tendréis que aguantar eh?" "Es que la gente no respeta nada, no os dejan en paz ni en los descansos, qué pesados que son". La intención es buena, sí, y se agradece la comprensión y el apoyo moral que un meta-zombie te brinda tan gustosamente, pero claro, al fin y al cabo está comiéndote la piña igualmente con lo que al final, igual te da que sea para criticar a los zombies que para pedirte una de Maná.


Z. El Zombie Mónstruo Final.
No podía faltar el peor, el más letal, el invencible, el Zombie entre los Zombies. Aquel que, tras años de ejercer como tal en cientos de verbenas, viene avalado por la experiencia, la sabiduría zómbica, las tablas!!! Este zombie se las sabe todas, conoce todas y cada una de las maneras de joderle la noche a un músico y las aplica con una maestría insuperable. Se sube al escenario, te grita al oído, repite compulsivamente sus peticiones, te habla de música, te da consejos, derrama su cubata sobre tus cables, te invita a su casa, se fuma tu tabaco, se sube a tu furgoneta, te toca el culo, se toma algo a mal de lo que le has dicho y te amenaza, su aliento huele a cadaver putrefacto... En fin, todos y cada uno de los superpoderes zómbicos aunados en una sóla persona... Cuando un Zombie Mónstruo final aparece no hay nada que hacer salvo implorar al cielo que llueva o confiar en que le de un coma etílico. Es superior a ti, asúmelo, no hay nada que puedas hacer. Ha salido de su casa para joderte la noche y lo va a hacer. Que Crom reparta suerte

martes, abril 14, 2009

Zombies Party III

A las buenas, queridos y fieles seguidores. Disfrutad de esto, ahora que es gratis, porque visto el apabullante éxito que estoy teniendo, imagino que en breve me codearé con élite tal como Ramoncín, Caco Senante, Víctor Manuel o el paisano Fascisco, perdón, Francisco y me aconsejarán que os cobre por leer mis aberruntos mentales, y yo, claro, lo haré, así que aprovechad, ahora que todavía tengo un pie en el underground y puedo presumir de tener la conciencia tan limpia como la cuenta corriente porque en cuanto Espido Freire, Lucía Etxebarría y otras rancias de gafa de pasta sean mis amigas no os pienso ni saludar! hombre por favor!
A lo que vamos, que me entran los delirios de grandeza y me voy por las ramas!
Vuelve la tercera parte de esta exitosa Saga!! continuamosss para bingo señores!

N. El zombie Concejal. Normalmente ostentan la cartera de la concejalía de festejos y, claro, con aquello de hacer honor a su cargo y borrachos como sepias, confunden las cosas. Creen que la verbena es suya, y pueden hacer con ella lo que les plazca, que para ello mandan en su pueblo. Que se note! Se sienten como John Fitgerald paseando en su descapotable, cegados de poder, corruptos de gloria ¡¡Esta es su verbena!! Contemplan el escenario alzado gracias a su saber hacer cuales Faraones ante sus Pirámides. Qué maravilla! Qué legado para la historia! Qué grandes son! Saludan a todo el mundo, se ven en la obligación moral de presentar a la orquesta desde el escenario y de introducir a los músicos en la cultura de tan insigne pueblo, ya sea una procesión, ya sea un lanzamiento de oveja desde el campanario... Una vez acabado tu horario de trabajo, se acercan y te intentan sobornar, cuales Corleones de Cuenca a fin de que contentes a su pueblo con un par de tonadillas más. "Hombre va, como cortéis ahora me tiran al pilón, no jodáis hombre, os pongo unos cubatas y arreglao". No. No cobramos en cubatas. Unos brasas descomunales con poder político, megalomanía brutal y con dinero para invitar a todo el pueblo, que se note, coño, que ellos son bien espléndidos...! Alguien debería explicarles que ser concejal de un pueblo de 23 habitantes, por mucho que se llene en agosto, no es, lo que se dice, una carrera política demasiado meritoria

O.El zombie Perrofláutido. El perrofláutido medio es muy fácil de distinguir. Lleva con orgullo sus primeras melenas de leche, aún a medio crecer, dándole un aspecto principedebekelaresco, un palestino roñoso, una camiseta del Che comprada en Pull & Bear que en realidad él cree que es Jim Morrison y pantalones bombachos de rayas raídos. Él es el Rock, el punk, el indie, el underground, la rebeldía, la revolución. Es Anarkista, comunista, sindicalista y en general, cualquier cosa que cabree a sus padres. Sólo quiere una cosa, y es que suene Extremoduro. Porque lo demás, amigos, apesta, es capitalista, vendido, sucio, poco auténtico, está teñido de sangre inocente y hiede a comercial. También le gusta pedir algo de Platero, para que cuando le digas "vamos a tocar una de Fito" pueda gritar bien alto que Fito antes molaba, pero que ahora es una bazofia y que, aunque el resto de la plaza esté coreándolo a pleno pulmón, si la orquesta tuviera un mínimo de dignidad no debería tocarlo como muestra de repulsa por el vendimiento del susodicho al malvado capital. Pedirá Extremoduro desde el primer pasodoble hasta el final, aunque pasen tres horas y le hayas explicado que lo tocarás. Y cuando toques Extremoduro, como no sea uno de los Hits del Recopilatorio, te dirá que dejes de tocar mierda y hagas el favor de tocar Extremoduro. Hay perrofláutidos encantadores y de corazón, pero el Zombie, ay! amigos! el zombie de esta especie es despreciable como pocos. Tu tocas Amaral, él no. Tú eres basura, él es auténtico!

P. El zombie cleptómano. Esta especie es una evolución natural del zombie desenchufador, sólo que al contar con más vigor natural por estar menos destruído, no se contenta con desenchufar, no. Él coge un sub grave (que puede pesar 100 kilos) y tras desenchufarlo, lo arrastra hasta el medio de la plaza no sé con qué intención. En su casa no cabe, en su maletero tampoco. Es incómodo, pesado e inútil tener en tu casa un altavoz gigante, pero él, preso de sus instintos, lo arrastrará hasta que alguien lo pare. Hace poco vivimos -más bien sobrevivimos- el ataque de una zombie de esta cepa que consiguió arrastrar un subgrave varios metros ella sola. Tras parar la canción que estábamos tocando y pedirle amablemente que tuviera a bien dejar de mostrar tan improductiva actitud aún nos increpó alzando sus brazos en clara señal de descontento y profiriendo a saber qué en su idioma Zómbico. La pobre mujer pensó que éramos unos rancios, ya ves tú, qué nos costaba dejarla llevarse un altavoz enorme, si total, tenemos más!

Q. El Zombie acosador, u Octo-zombie. Puede ser que tengas a las mozas de tu pueblo muy vistas, puedo entender que hace tiempo que no ves a una mujer que no sea de tu família que no esté compuesta de píxeles, es comprensible que es verano y hace cien años que no copulas con nadie, pero no te lleves a engaño: a mí no me pagan para que me metas mano. A eso se dedica otro sector poblacional que además conoces muy bien. Cantar, bailar, tocar, hacer coros y rezar para que las dos tablas que nos habéis puesto de escenario no se caigan ya es bastante complicado como para además tener que andar esquivando tentáculos de zombies que pretenden agarrarte una pierna o tocarte fugazmente un pecho para después reirse depravadamente con una baba colgando directa al calimocho que, acto seguido, se van a beber. De verdad, no hay dinero. Para el octo-zombie, la orquesta no tiene otro sentido que intentar sobar a las cantantes. Y a lo mejor lo que pasa es que te llevas una HOSTIAAAA!! mis botas han tenido el placer, en un par de ocasiones de conocer los dientes de alguno de estos. Encima se lo toman a mal y te llaman estrecha, pero ahhh... qué maravilla!

R. El zombie octavo-pasajero. El más letal. Es tu compañero, curra contigo, toca en tu orquesta pero ha sido infectado. Es un zombie en tu furgoneta, en tu hotel, en tu local de ensayo, en tu escenario. Te da la chapa, te babea el hombro, te come la oreja, se junta con otros zombies y los trae a la furgo, se bebe sus ponzoñas y acaba más pedo que nadie, te los presenta, es uno de ellos. Además, puede acabar infectando a otros músicos y convertir tu orquesta en el infierno. En todas las películas de zombies (de los de verdad) siempre hay un momento en que uno de los buenos es infectado por mordedura y se da la típica situación de "Hay que matarlo o nos infectará a todos" "No, no, si no es nada, ya estoy bien". Ahora pensad: ¿Qué sucede? ¿está bien o no está bien? ¿se recupera acaso? ¿No nos ha enseñado el gran George A. Romero y sus discípulos que es lo que pasa en estos casos? ¿Acaso no has gritado delante de la pantalla una y mil veces: ":Matadloooo joeer, que la va a liaaaar"? Ahí, queridos lectores, tenéis la solución. A veces hay que tomar decisiones duras en la vida, nadie dijo que esto fuera fácil.

S. El Zombie Jubilado. Hay varios tipos de zombies que, llegados a su senectud siguen disfrutando del noble arte de socarrar a los músicos. Sin embargo todos ellos coinciden en algo, que, no podía ser de otro modo, es el asistir al montaje del escenario. El por qué al jubilado medio le mola contemplar cómo otros trabajan es un misterio que no me atañe a mi desentrañar, pero que es un hecho, es irrefutable. Observan con atención, comparan con otros montajes que han observado y sobretodo y ante todo, critican. "¡¡Ese puente luceees está torcidooo!!" " ¿No ves que así no vaaaa?". Miran con compasión y hacen gestos de clara desaprobación. Si es que los jóvenes de ahora no tienen ni puta idea de montar escenarios!!! Así pudieran comprobar el montaje del escenario de U2 en la gira "Pop Mart" o el de Madonna, su ceño fruncido sería el mismo. Por descontado, la orquesta de ayer sí que llevaba un escenario en condiciones!. Pasada la fase de montaje, el Zombie jubilado puede adoptar dos actitudes:

1) Claro enfado por la mala elección del repertorio. ¿Qué clase de basura es esta que suena? ¿Donde han quedado temazos como "Campanera" o "Viva el pasodoble?" ¿Y eso de que después del bingo salgan pegando saltos? ¿Y el pupurri de Raffaela?

2) Consumo masivo de alcohol, para una vez que pueden emborracharse sin que nadie les diga nada... Juro que he visto con mis propios ojos como una horda de ancianos, garrote incluido, hacían un pogo digno del concierto más gordo de Slayer en la grandísima localidad "La Hoz de la vieja" a ritmo de Boikot. Increíble, entrañable y envidiable. Ahora, más allá de esta enternecedora estampa el zombie jubilado es muy peligroso. Como te enganche y te empiece a contar batallitas estás muy muy jodido. Y sabe mal mandar a la mierda a un anciano!! Al igual que el zombie infantil, saben que no puedes hacer nada y se aprovechan! Yo no soy del agrado de este colectivo normalmente, ya que, al prescindir en mis actuaciones de lentejuelas, minifaldas y demás homenajes a Rosita Amores soy, a sus ojos, una incapacitada para el noble arte de la verbena, lo que me ha causado en multitud de ocasiones problemas con ellos, siendo increpada constantemente con frases del tipo "Moooza, no grites tanto y enseña las piernas" y otros grandes éxitos de similar contenido

T. El zombie artista invitado Todo pueblo que se precie tiene su estrella local, que busca su oportunidad, su momento estelar, su casting! Ese momento en que, subido al escenario de Cardenete, provincia de Cuenca, un enviado de EMI en busca de talentos le conceda el paso a la Gloria y a la posteridad. Suelen pedir a la orquesta que se le deje subir a cantar algo. A mí este zombie me fascina. Él trabaja, yo cobro. Empezamos bien. Además suelen tener al pueblo completamente entregado, vitoreando su nombre y aplaudiendo entregado, lo que causa gran emoción en él. Se suben como unos pringados, se bajan como unas estrellas. A veces son difíciles de manejar, porque le cojen el gusto rápidamente al escenario y se niegan a abandonarlo , ebrios de fama, lo que puede resultar problemático, ya que él interpretará que como ha eclipsado a la orquesta con su carisma natural y su sobrenatural talento musical, lo queremos echar para que no se note demasiado la absimal diferencia entre su genialidad y nuestra mediocridad, y puede sentirse ofendido, cual si le hubieras hecho una zancadilla a lo Showgirl. Con un poco de suerte, si al interfecto le queda algún amigo, será él el encargado, presa de la vergüenza ajena, de hacerlo bajar del escenario. Si no tiene ninguno... Que Dios reparta suerte!


Hasta aquí chavales!

lunes, marzo 23, 2009

Zombies Party II Buscando Venganza

Hola queridos, difusos y fútiles lectores!
Tiempo ha escribí aquí una clasificación tipológica sobre los Zombies que pueblan las verbenas que tuvo un éxito masivo (creo que me dejaron hasta cinco comentarios) y que prometí continuar. Cinco años después me veo capacitada para, después de nuevas aventuras orquestiles, ampliar este catálogo de infraseres con nuevas y sorprendentes especies con las que espero os sintais indentificados y a poder ser, ofendidos y molestos! Insultadme, no os corteis!

Procedo, a modo recordartorio, a pegar mi primera clasificación y acto seguido, las nuevas y gloriosas incorporaciones:

ZOMBIES PARTY VOLUMEN I
1. El zombie (también conocido como ultracuerpo). Es ese personaje eminentemente mamado y/o/u drogado y/o/u colgado de per se. El zombie medio intenta por todos los medios entablar conversación con el músico de verbena, quizá motivado por un afán subconsciente de estar cerca, por una vez, de alguien subido a un escenario que en su mente, él cree, le dará caché (sí, el zombie respeta al músico de orquesta, es lo más cerca de un "famoso" que va a estar nunca). Dentro de esta tipología, podemos distinguir entre:

A) el "dedícamela": su único afán en la vida es conseguir que su nombre sea dicho a través de un micrófono, no importa por quién, y no importa por qué, el zombie "dedícamela" sólo quiere su parcela de protagonismo, su nombre (en ocasiones mote) amplificado por 12.000 w. Cansino como él solo pero inofensivo.

B) el "esque yo también soy músico". Esta especie de zombie, inocente de él, cree que por el hecho de currar en una orquesta ( no importa lo casposa que sea) uno está metido de lleno en el negocio musical y mueve hilos. Te da sus maquetas, te cuenta lo de su grupo ("eshhhtamos embezandooo, tocamosssshh temas de estremoduro y platerooo, no suena malll, la vvergdaáaa) y en general, te come la pìña para que te des cuenta de que él controla de música un huevo. En este tipo de zombie tienes un amigo, puedes hablar del repertorio, de amplificadores, de grupos... Sólo que normalmente, tras un concierto, lo último que te apetece es discutir con alguien que te dice que su ampli behringer de 23 w es la polla digan lo que digan, y que si lo enchufas a un metalzone tuneao, ríete tu de los mesa boogie

c) el Zombie Desenchufador. Normalmente de mediana edad, pasado como él sólo, más ebrio que Massiel y de aspecto cochambroso. Suele tener dañada la facultad del habla y su única motivación es desenchufar cables que haya por el escenario ¿Por qué? ahhhhh amigos, si alguien lo descubre hacédmelo saber... Se han llegado a dar casos de este especimen intentando volcar el equipo, lanzar la mesa de monitores al suelo, desenchufar micrófonos o estirar su mano blancuzca  al escenario, tirando sin control de cualquier cable que se le ponga al alcance... uno de esos dilemas de la ciencia!

d) el Autoestopista. Este zombie desea, por encima de todas las cosas, subirse a una furgoneta llena de músicos y sentirse, por unos instantes, inmerso en el rockanrol way of life. Te pedirá que le acerques a su pueblo, que está al lado y te pilla de paso, o, y cito un hecho real , te pedirá que le lleves a Asturias, estando tú en Portugal y siendo de Valencia, y aun explicándole de las mil maneras que esque no te viene muy bien, acabará subiéndose a la furgoneta. ¿Qué hacer¿? normalmente, si pones Anal Blast (o cualquier disco de death metal) a toda tralla y hablas con tus compañeros de qué hacer con el cadáver que hay en el maletero, suele pedir que se le deje en la siguiente rotonda. También se dan casos de fusión entre especies, dando lugar a una de las peores. El zombie autoestopista esqueyotambiénsoymúsico. Aún recuerdo a un chaval que nos torturó durante los 12 kms que separaban el pueblo del bolo del suyo con sus mejores imitaciones de Sabina a capella, él solo, nosotros fumadísimos y aguantando la risa...

e) la zombie fulanoide. Mujer de casi cuarenta que en sus tiempos mozos estuvo buena y claro, con aquello de que el que tuvo retuvo, se calza su microfalda de tubo, su fajín y su jersey de lencería transparente-escotadísimo extraído del fondo del armario, directamente desde los ochenta, y ¡hala, a lucir! suele distinguirse además de por el atuendo, por lucir pelo rubio permanentado-cardado, sombras de ojos a lo Dee Snyder y complementos  como la hombrera. Su único afan es ligarse a un músico para demostar a todo su pueblo que ella no está acabada y que sigue siendo tan imponente como de costumbre. Suele tirar de sustancias de abuso y tiene una extraña predilección por los guitarras (cuando todo el mundo sabe que el batería le haría más caso) y no se corta en lanzar miradas acero-azul, en lamerse los labios o directamente asediar en cuanto este se baja a por un cubata. Ojo! que suele tener hijos/as que andan por la verbena igual o más pasados negando cualquier lazo familiar para con ella

f) el zombie generoso. Su única motivación es que el músico se sienta como en casa, que vea que como en su pueblo, en ningún lado. Te ofrece su casa para ducharte, te invita a mil cubatas (aunque le digas que tienes barra libre) te ofrece cualquier droga que exista (porque él lo puede conseguir todo con un "tchs.. tchs." sobre el hombro adecuado) y te dice siempre "aquí las orquestas siempre vuelven, como les tratamos en Villatordos del Zarajo del río de abajo" no se les trata en ningún lado. "La pato Daniel viene todos los años, y la Tribu dos veces al año. Esto es una pasada... ¿quieres algo? ¿lo que sea eh? mira, esta es mi hija... Eufrasiaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ven aquí..."

g) el Zombie Afásico. Al igual que en el caso del zombie desenchufador, su facultad del habla está dañada, al igual que sus capacidades motrices. No habla, no se mueve, no hace nada, Se te acerca y profiere algún tipo de sonido en su lenguaje absurdo, algo así como "hdsagrkeuwrqgw", sonríe, mira de lado y vuelve a mirarte fijamente. Y así, hasta que te canses o sus conocidos se lo lleven para devolverlo al sarcófago

h) el Zombie problemático. Como el de arriba, pero además, agrede a alguien, puede ser músico o público. Suele caerse en el primer intento de darle a alguien, pero se han dado casos de acertar.


ZOMBIES PARTY VOLUMEN II

I. El Zombie Fallero. Si ya de por sí el zombie puede ser letal para la oreja de un músico, si lo legitimas con una fiesta de caracter provincial marcada en rojo en el calendario, kilos de pólvora, cantidades ingentes de veneno con coca-cola y un disfraz que remarque su festividad, el resultado es, amigos, terrorífico. Esta cepa, es sin duda alguna de las peores. Gritan, lanzan petardos MUY GORDOS, dejan a sus niños hasta altas horas haciendo el mal en la verbena y piensan que la orquesta la tienen en régimen de esclavitud, y por tanto, pueden subir al escenario a graznar cánticos populares dejando, claro está, un buen reguero de babas alcohólicas pendiendo de tu micro, ese micro pegado al cual has de pasar por lo menos, otras dos horas. Maravilloso. En su defensa se ha de decir que no suelen reparar en cuanto a barra libre para con el músico. Eso sí, los garrafones falleros suelen ser de puta madre. La verbena fallera, además, suele atraer a un sinnúmero de makineros que te lanzan masclets y demás gente por lo general, poco afable.

J. La Zombie Verbenérea Parecida a la Fulanoide (provienen de la misma cepa primaria) pero de edad menor. Más joven y más a tope. Amiga de mostrar, si la hubiere, su ropa interior, ya que tiene una predisposición innata a piñarse en numerosas ocasiones. Quizá la suma de tacones de aguja + garrafón barato sea la culpable.O quizá se lance en una maniobra de apareamiento que sólo los de su especie alcanzan a comprender. La ciencia aún no ha arrojado pruebas concluyentes. Muestra interés, al igual que el zombie fallero, por subir al escenario, generalmente a rastras y en manada a gruñir canciones de Paulina Rubio, a pedir reaggeton y, en esencia, a demostrar al respetable que la hembra alfa de esa verbena es ella y sólo ella. En ocasiones va acompañada de Bat Factor (sic: amiga gorda, fea e hijadeputa). Muy alcohólica.

K. El Zombie Bocaciénaga Si bien la mayoría de los Zombies no se caracterizan por un aliento fresco y sano, los de esta especie van un paso más allá y presentan un hedor saliendo de sus bocas digno de la poza de los cien males. Letal hasta puntos insospechados, mantener una conversación de más de un minuto con un bocaciénaga puede causar daños irreparables. Creedme, he olido buzones de zombies que hedían como cien contenedores. Manteneos alejados de él y si es necesario, corred. El motivo de este súper poder es desconocido, ya que, habiendo bebido y comido lo mismo que otros zombies, sus papilas emiten un olor mil veces peor. Podredumbre pura y dura. No hay dinero que compense sufrir un ataque simultáneo de varios bocaciénagas. De verdad que no lo hay.

L. El zombie Obsesivo-Compulsivo Alguna malformación en su de por si escaso cerebro les lleva a proferir, de manera recurrente, repetitiva y compulsiva la misma frase durante las cuatro horas que dura el concierto y, si se da el caso de que localiza el camerino, en la media hora de descanso también, y si puede ir a torturarte después del bolo a la furgoneta, ya que está no pierde el viaje. La frase a repetir depende del interfecto, pero suele ser, o bien una petición de dedicatoria a su pueblo/novia/peña o bien una canción que necesita, de manera total e imperiosa escuchar. No importa que consumes la dedicatoria, no importa que toques la canción. Lo habrás hecho justo cuando él ha ido a mear y claro, no vale. Insistirá e insistirá aunque le amenaces con desmembrar a su familia si no se calla y, o tomas medidas, o tu oreja acabará como la de Nikki Lauda. Unos pocos ejercicios de relajación Zen pueden ayudar para convivir con esta especie. Con un poco de práctica, ni los ves.

M. El Zombie Infantil Sin duda, de los peores. Armados con un láser, un megáfono de baratillo (que alguien se encargó de colocar en todos los mercadillos cercanos a una verbena, gran idea, si señor), unos petardos o un tirachinas, el zombie pueril tiene clara cual es su misión: molestar al músico. Como además, conoce muy bien que el código penal está de su lado, no repara en rebasar las fronteras de la paciencia del músico constantemente. Sabe que te está molestando, sabe que no puedes hacer nada. Le encanta. Estás jodido. Normalmente, para más inri, la suma de volumen brutal, la ingesta de coca-cola en cantidades industriales y el saberse en un horario adulto que invita a la transgresión le confiere un estado de hiper-excitación contra el que no puedes luchar. Resignación. A modo anécdota, añadiré que por una vez viví una especie de justicia poética: contemplé al más zombie de los zombies infantiles, que me torturó cegándome con su láser durante dos horas, disfrazado de Pokemon, caerse de una plataforma de metro y medio de altura... Ah... amigos... Qué dulce sabor!! Sólo con la caída del niño Pokemon y la imagen de sus dientes dando contra el suelo tengo suficiente para, cada vez que me cruzo con uno de ellos, esbozar una sonrisa recordando aquel momento!


Hasta aquí de momento! Habrá más, claro!!

Rock'n Roll Rural!

in All That Jazz...

¡Vaya palo! Llegas un día, de repente, como el que no quiere la cosa , empezamos a conocernos y a sorprendernos con cada una de ese montón de similitudes que tenemos, nos lo pasamos genial durante dos años y pico, compartimos todos esos ratos muertos -y no tan muertos- en la furgoneta, en los camerinos basura de cada pueblo que hemos recorrido juntas, lloramos de la risa, nos estresamos, nos apoyamos, nos damos cuenta de que somos incapaces de coordinar, después de tanto tiempo, el único paso de "baile" que hemos sido capaces de crear y que dos de cada tres veces hemos dado cada una hacia un lado. Aún así, mola infinitamente más descordinarse con alguien que estar sola como antes de que llegaras. Además, te lo he dicho mil veces y no te lo has creído ni una, pero eres una de mis cantantes favoritas, me has puesto los pelos de punta cada noche y ha sido todo un honor compartir escenario contigo, ahí, como si yo estuviera a tu altura. Y ahora te vas! No me jodas! Vale, tienes razón, es lógico, estás lejos y es un peñazo venirte cada vez, lo entiendo pero...¡¡Vaya Palo!!!
Yasmina, eres muy grande y te voy a echar de menos una barbaridad. Dices que no me preocupe, que seguro que encontramos a alguien que te sustituya en seguida, pero no te engañes. Encontraremos, seguro, a alguien que pueda cantar las canciones que tu cantabas y que llene tu hueco en el asiento de la furgo, pero sustituirte... a ti no te sustituye nadie, cabrona. Espero que me eches de menos tanto como yo te voy a echar de menos a ti y que eso nos motive a vernos, al menos, de vez en cuando, por lejos que estés (que tampoco es tanto). Espero que te vaya genial y que allá donde vayas sepan apreciarte y valorarte, como la pedazo de músico y la grandísima persona que eres. Yo ya tengo ganas de que llegue ese día que vuelvas, que seguro que lo harás, para volver a partirnos como siempre, a comer sushi como cerdas y a hablar de Megadeth !

Y ya está, que me vuelvo a poner a llorar, y no es plan!!! suficiente!

Te quiero, cabrona!

martes, febrero 03, 2009

Cine y Rock'n Roll!

Hola queridos inexistentes y fieles lectores!

Un día escribí un artículo para una web sobre cine freaki, rock'n roll, zombies, motosierras y demás cosas que no interesan a nadie y me lo han publicado ya!
si le quereis echar un ojo...
http://metal4all.net/db/ShowRep.php?NewsID=6302

Hasta más ver! que ahora soy una persona de provecho y no tengo mucho tiempo, no obstante, volveré!