lunes, marzo 23, 2009

Zombies Party II Buscando Venganza

Hola queridos, difusos y fútiles lectores!
Tiempo ha escribí aquí una clasificación tipológica sobre los Zombies que pueblan las verbenas que tuvo un éxito masivo (creo que me dejaron hasta cinco comentarios) y que prometí continuar. Cinco años después me veo capacitada para, después de nuevas aventuras orquestiles, ampliar este catálogo de infraseres con nuevas y sorprendentes especies con las que espero os sintais indentificados y a poder ser, ofendidos y molestos! Insultadme, no os corteis!

Procedo, a modo recordartorio, a pegar mi primera clasificación y acto seguido, las nuevas y gloriosas incorporaciones:

ZOMBIES PARTY VOLUMEN I
1. El zombie (también conocido como ultracuerpo). Es ese personaje eminentemente mamado y/o/u drogado y/o/u colgado de per se. El zombie medio intenta por todos los medios entablar conversación con el músico de verbena, quizá motivado por un afán subconsciente de estar cerca, por una vez, de alguien subido a un escenario que en su mente, él cree, le dará caché (sí, el zombie respeta al músico de orquesta, es lo más cerca de un "famoso" que va a estar nunca). Dentro de esta tipología, podemos distinguir entre:

A) el "dedícamela": su único afán en la vida es conseguir que su nombre sea dicho a través de un micrófono, no importa por quién, y no importa por qué, el zombie "dedícamela" sólo quiere su parcela de protagonismo, su nombre (en ocasiones mote) amplificado por 12.000 w. Cansino como él solo pero inofensivo.

B) el "esque yo también soy músico". Esta especie de zombie, inocente de él, cree que por el hecho de currar en una orquesta ( no importa lo casposa que sea) uno está metido de lleno en el negocio musical y mueve hilos. Te da sus maquetas, te cuenta lo de su grupo ("eshhhtamos embezandooo, tocamosssshh temas de estremoduro y platerooo, no suena malll, la vvergdaáaa) y en general, te come la pìña para que te des cuenta de que él controla de música un huevo. En este tipo de zombie tienes un amigo, puedes hablar del repertorio, de amplificadores, de grupos... Sólo que normalmente, tras un concierto, lo último que te apetece es discutir con alguien que te dice que su ampli behringer de 23 w es la polla digan lo que digan, y que si lo enchufas a un metalzone tuneao, ríete tu de los mesa boogie

c) el Zombie Desenchufador. Normalmente de mediana edad, pasado como él sólo, más ebrio que Massiel y de aspecto cochambroso. Suele tener dañada la facultad del habla y su única motivación es desenchufar cables que haya por el escenario ¿Por qué? ahhhhh amigos, si alguien lo descubre hacédmelo saber... Se han llegado a dar casos de este especimen intentando volcar el equipo, lanzar la mesa de monitores al suelo, desenchufar micrófonos o estirar su mano blancuzca  al escenario, tirando sin control de cualquier cable que se le ponga al alcance... uno de esos dilemas de la ciencia!

d) el Autoestopista. Este zombie desea, por encima de todas las cosas, subirse a una furgoneta llena de músicos y sentirse, por unos instantes, inmerso en el rockanrol way of life. Te pedirá que le acerques a su pueblo, que está al lado y te pilla de paso, o, y cito un hecho real , te pedirá que le lleves a Asturias, estando tú en Portugal y siendo de Valencia, y aun explicándole de las mil maneras que esque no te viene muy bien, acabará subiéndose a la furgoneta. ¿Qué hacer¿? normalmente, si pones Anal Blast (o cualquier disco de death metal) a toda tralla y hablas con tus compañeros de qué hacer con el cadáver que hay en el maletero, suele pedir que se le deje en la siguiente rotonda. También se dan casos de fusión entre especies, dando lugar a una de las peores. El zombie autoestopista esqueyotambiénsoymúsico. Aún recuerdo a un chaval que nos torturó durante los 12 kms que separaban el pueblo del bolo del suyo con sus mejores imitaciones de Sabina a capella, él solo, nosotros fumadísimos y aguantando la risa...

e) la zombie fulanoide. Mujer de casi cuarenta que en sus tiempos mozos estuvo buena y claro, con aquello de que el que tuvo retuvo, se calza su microfalda de tubo, su fajín y su jersey de lencería transparente-escotadísimo extraído del fondo del armario, directamente desde los ochenta, y ¡hala, a lucir! suele distinguirse además de por el atuendo, por lucir pelo rubio permanentado-cardado, sombras de ojos a lo Dee Snyder y complementos  como la hombrera. Su único afan es ligarse a un músico para demostar a todo su pueblo que ella no está acabada y que sigue siendo tan imponente como de costumbre. Suele tirar de sustancias de abuso y tiene una extraña predilección por los guitarras (cuando todo el mundo sabe que el batería le haría más caso) y no se corta en lanzar miradas acero-azul, en lamerse los labios o directamente asediar en cuanto este se baja a por un cubata. Ojo! que suele tener hijos/as que andan por la verbena igual o más pasados negando cualquier lazo familiar para con ella

f) el zombie generoso. Su única motivación es que el músico se sienta como en casa, que vea que como en su pueblo, en ningún lado. Te ofrece su casa para ducharte, te invita a mil cubatas (aunque le digas que tienes barra libre) te ofrece cualquier droga que exista (porque él lo puede conseguir todo con un "tchs.. tchs." sobre el hombro adecuado) y te dice siempre "aquí las orquestas siempre vuelven, como les tratamos en Villatordos del Zarajo del río de abajo" no se les trata en ningún lado. "La pato Daniel viene todos los años, y la Tribu dos veces al año. Esto es una pasada... ¿quieres algo? ¿lo que sea eh? mira, esta es mi hija... Eufrasiaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ven aquí..."

g) el Zombie Afásico. Al igual que en el caso del zombie desenchufador, su facultad del habla está dañada, al igual que sus capacidades motrices. No habla, no se mueve, no hace nada, Se te acerca y profiere algún tipo de sonido en su lenguaje absurdo, algo así como "hdsagrkeuwrqgw", sonríe, mira de lado y vuelve a mirarte fijamente. Y así, hasta que te canses o sus conocidos se lo lleven para devolverlo al sarcófago

h) el Zombie problemático. Como el de arriba, pero además, agrede a alguien, puede ser músico o público. Suele caerse en el primer intento de darle a alguien, pero se han dado casos de acertar.


ZOMBIES PARTY VOLUMEN II

I. El Zombie Fallero. Si ya de por sí el zombie puede ser letal para la oreja de un músico, si lo legitimas con una fiesta de caracter provincial marcada en rojo en el calendario, kilos de pólvora, cantidades ingentes de veneno con coca-cola y un disfraz que remarque su festividad, el resultado es, amigos, terrorífico. Esta cepa, es sin duda alguna de las peores. Gritan, lanzan petardos MUY GORDOS, dejan a sus niños hasta altas horas haciendo el mal en la verbena y piensan que la orquesta la tienen en régimen de esclavitud, y por tanto, pueden subir al escenario a graznar cánticos populares dejando, claro está, un buen reguero de babas alcohólicas pendiendo de tu micro, ese micro pegado al cual has de pasar por lo menos, otras dos horas. Maravilloso. En su defensa se ha de decir que no suelen reparar en cuanto a barra libre para con el músico. Eso sí, los garrafones falleros suelen ser de puta madre. La verbena fallera, además, suele atraer a un sinnúmero de makineros que te lanzan masclets y demás gente por lo general, poco afable.

J. La Zombie Verbenérea Parecida a la Fulanoide (provienen de la misma cepa primaria) pero de edad menor. Más joven y más a tope. Amiga de mostrar, si la hubiere, su ropa interior, ya que tiene una predisposición innata a piñarse en numerosas ocasiones. Quizá la suma de tacones de aguja + garrafón barato sea la culpable.O quizá se lance en una maniobra de apareamiento que sólo los de su especie alcanzan a comprender. La ciencia aún no ha arrojado pruebas concluyentes. Muestra interés, al igual que el zombie fallero, por subir al escenario, generalmente a rastras y en manada a gruñir canciones de Paulina Rubio, a pedir reaggeton y, en esencia, a demostrar al respetable que la hembra alfa de esa verbena es ella y sólo ella. En ocasiones va acompañada de Bat Factor (sic: amiga gorda, fea e hijadeputa). Muy alcohólica.

K. El Zombie Bocaciénaga Si bien la mayoría de los Zombies no se caracterizan por un aliento fresco y sano, los de esta especie van un paso más allá y presentan un hedor saliendo de sus bocas digno de la poza de los cien males. Letal hasta puntos insospechados, mantener una conversación de más de un minuto con un bocaciénaga puede causar daños irreparables. Creedme, he olido buzones de zombies que hedían como cien contenedores. Manteneos alejados de él y si es necesario, corred. El motivo de este súper poder es desconocido, ya que, habiendo bebido y comido lo mismo que otros zombies, sus papilas emiten un olor mil veces peor. Podredumbre pura y dura. No hay dinero que compense sufrir un ataque simultáneo de varios bocaciénagas. De verdad que no lo hay.

L. El zombie Obsesivo-Compulsivo Alguna malformación en su de por si escaso cerebro les lleva a proferir, de manera recurrente, repetitiva y compulsiva la misma frase durante las cuatro horas que dura el concierto y, si se da el caso de que localiza el camerino, en la media hora de descanso también, y si puede ir a torturarte después del bolo a la furgoneta, ya que está no pierde el viaje. La frase a repetir depende del interfecto, pero suele ser, o bien una petición de dedicatoria a su pueblo/novia/peña o bien una canción que necesita, de manera total e imperiosa escuchar. No importa que consumes la dedicatoria, no importa que toques la canción. Lo habrás hecho justo cuando él ha ido a mear y claro, no vale. Insistirá e insistirá aunque le amenaces con desmembrar a su familia si no se calla y, o tomas medidas, o tu oreja acabará como la de Nikki Lauda. Unos pocos ejercicios de relajación Zen pueden ayudar para convivir con esta especie. Con un poco de práctica, ni los ves.

M. El Zombie Infantil Sin duda, de los peores. Armados con un láser, un megáfono de baratillo (que alguien se encargó de colocar en todos los mercadillos cercanos a una verbena, gran idea, si señor), unos petardos o un tirachinas, el zombie pueril tiene clara cual es su misión: molestar al músico. Como además, conoce muy bien que el código penal está de su lado, no repara en rebasar las fronteras de la paciencia del músico constantemente. Sabe que te está molestando, sabe que no puedes hacer nada. Le encanta. Estás jodido. Normalmente, para más inri, la suma de volumen brutal, la ingesta de coca-cola en cantidades industriales y el saberse en un horario adulto que invita a la transgresión le confiere un estado de hiper-excitación contra el que no puedes luchar. Resignación. A modo anécdota, añadiré que por una vez viví una especie de justicia poética: contemplé al más zombie de los zombies infantiles, que me torturó cegándome con su láser durante dos horas, disfrazado de Pokemon, caerse de una plataforma de metro y medio de altura... Ah... amigos... Qué dulce sabor!! Sólo con la caída del niño Pokemon y la imagen de sus dientes dando contra el suelo tengo suficiente para, cada vez que me cruzo con uno de ellos, esbozar una sonrisa recordando aquel momento!


Hasta aquí de momento! Habrá más, claro!!

Rock'n Roll Rural!

in All That Jazz...

¡Vaya palo! Llegas un día, de repente, como el que no quiere la cosa , empezamos a conocernos y a sorprendernos con cada una de ese montón de similitudes que tenemos, nos lo pasamos genial durante dos años y pico, compartimos todos esos ratos muertos -y no tan muertos- en la furgoneta, en los camerinos basura de cada pueblo que hemos recorrido juntas, lloramos de la risa, nos estresamos, nos apoyamos, nos damos cuenta de que somos incapaces de coordinar, después de tanto tiempo, el único paso de "baile" que hemos sido capaces de crear y que dos de cada tres veces hemos dado cada una hacia un lado. Aún así, mola infinitamente más descordinarse con alguien que estar sola como antes de que llegaras. Además, te lo he dicho mil veces y no te lo has creído ni una, pero eres una de mis cantantes favoritas, me has puesto los pelos de punta cada noche y ha sido todo un honor compartir escenario contigo, ahí, como si yo estuviera a tu altura. Y ahora te vas! No me jodas! Vale, tienes razón, es lógico, estás lejos y es un peñazo venirte cada vez, lo entiendo pero...¡¡Vaya Palo!!!
Yasmina, eres muy grande y te voy a echar de menos una barbaridad. Dices que no me preocupe, que seguro que encontramos a alguien que te sustituya en seguida, pero no te engañes. Encontraremos, seguro, a alguien que pueda cantar las canciones que tu cantabas y que llene tu hueco en el asiento de la furgo, pero sustituirte... a ti no te sustituye nadie, cabrona. Espero que me eches de menos tanto como yo te voy a echar de menos a ti y que eso nos motive a vernos, al menos, de vez en cuando, por lejos que estés (que tampoco es tanto). Espero que te vaya genial y que allá donde vayas sepan apreciarte y valorarte, como la pedazo de músico y la grandísima persona que eres. Yo ya tengo ganas de que llegue ese día que vuelvas, que seguro que lo harás, para volver a partirnos como siempre, a comer sushi como cerdas y a hablar de Megadeth !

Y ya está, que me vuelvo a poner a llorar, y no es plan!!! suficiente!

Te quiero, cabrona!