martes, abril 14, 2009

Zombies Party III

A las buenas, queridos y fieles seguidores. Disfrutad de esto, ahora que es gratis, porque visto el apabullante éxito que estoy teniendo, imagino que en breve me codearé con élite tal como Ramoncín, Caco Senante, Víctor Manuel o el paisano Fascisco, perdón, Francisco y me aconsejarán que os cobre por leer mis aberruntos mentales, y yo, claro, lo haré, así que aprovechad, ahora que todavía tengo un pie en el underground y puedo presumir de tener la conciencia tan limpia como la cuenta corriente porque en cuanto Espido Freire, Lucía Etxebarría y otras rancias de gafa de pasta sean mis amigas no os pienso ni saludar! hombre por favor!
A lo que vamos, que me entran los delirios de grandeza y me voy por las ramas!
Vuelve la tercera parte de esta exitosa Saga!! continuamosss para bingo señores!

N. El zombie Concejal. Normalmente ostentan la cartera de la concejalía de festejos y, claro, con aquello de hacer honor a su cargo y borrachos como sepias, confunden las cosas. Creen que la verbena es suya, y pueden hacer con ella lo que les plazca, que para ello mandan en su pueblo. Que se note! Se sienten como John Fitgerald paseando en su descapotable, cegados de poder, corruptos de gloria ¡¡Esta es su verbena!! Contemplan el escenario alzado gracias a su saber hacer cuales Faraones ante sus Pirámides. Qué maravilla! Qué legado para la historia! Qué grandes son! Saludan a todo el mundo, se ven en la obligación moral de presentar a la orquesta desde el escenario y de introducir a los músicos en la cultura de tan insigne pueblo, ya sea una procesión, ya sea un lanzamiento de oveja desde el campanario... Una vez acabado tu horario de trabajo, se acercan y te intentan sobornar, cuales Corleones de Cuenca a fin de que contentes a su pueblo con un par de tonadillas más. "Hombre va, como cortéis ahora me tiran al pilón, no jodáis hombre, os pongo unos cubatas y arreglao". No. No cobramos en cubatas. Unos brasas descomunales con poder político, megalomanía brutal y con dinero para invitar a todo el pueblo, que se note, coño, que ellos son bien espléndidos...! Alguien debería explicarles que ser concejal de un pueblo de 23 habitantes, por mucho que se llene en agosto, no es, lo que se dice, una carrera política demasiado meritoria

O.El zombie Perrofláutido. El perrofláutido medio es muy fácil de distinguir. Lleva con orgullo sus primeras melenas de leche, aún a medio crecer, dándole un aspecto principedebekelaresco, un palestino roñoso, una camiseta del Che comprada en Pull & Bear que en realidad él cree que es Jim Morrison y pantalones bombachos de rayas raídos. Él es el Rock, el punk, el indie, el underground, la rebeldía, la revolución. Es Anarkista, comunista, sindicalista y en general, cualquier cosa que cabree a sus padres. Sólo quiere una cosa, y es que suene Extremoduro. Porque lo demás, amigos, apesta, es capitalista, vendido, sucio, poco auténtico, está teñido de sangre inocente y hiede a comercial. También le gusta pedir algo de Platero, para que cuando le digas "vamos a tocar una de Fito" pueda gritar bien alto que Fito antes molaba, pero que ahora es una bazofia y que, aunque el resto de la plaza esté coreándolo a pleno pulmón, si la orquesta tuviera un mínimo de dignidad no debería tocarlo como muestra de repulsa por el vendimiento del susodicho al malvado capital. Pedirá Extremoduro desde el primer pasodoble hasta el final, aunque pasen tres horas y le hayas explicado que lo tocarás. Y cuando toques Extremoduro, como no sea uno de los Hits del Recopilatorio, te dirá que dejes de tocar mierda y hagas el favor de tocar Extremoduro. Hay perrofláutidos encantadores y de corazón, pero el Zombie, ay! amigos! el zombie de esta especie es despreciable como pocos. Tu tocas Amaral, él no. Tú eres basura, él es auténtico!

P. El zombie cleptómano. Esta especie es una evolución natural del zombie desenchufador, sólo que al contar con más vigor natural por estar menos destruído, no se contenta con desenchufar, no. Él coge un sub grave (que puede pesar 100 kilos) y tras desenchufarlo, lo arrastra hasta el medio de la plaza no sé con qué intención. En su casa no cabe, en su maletero tampoco. Es incómodo, pesado e inútil tener en tu casa un altavoz gigante, pero él, preso de sus instintos, lo arrastrará hasta que alguien lo pare. Hace poco vivimos -más bien sobrevivimos- el ataque de una zombie de esta cepa que consiguió arrastrar un subgrave varios metros ella sola. Tras parar la canción que estábamos tocando y pedirle amablemente que tuviera a bien dejar de mostrar tan improductiva actitud aún nos increpó alzando sus brazos en clara señal de descontento y profiriendo a saber qué en su idioma Zómbico. La pobre mujer pensó que éramos unos rancios, ya ves tú, qué nos costaba dejarla llevarse un altavoz enorme, si total, tenemos más!

Q. El Zombie acosador, u Octo-zombie. Puede ser que tengas a las mozas de tu pueblo muy vistas, puedo entender que hace tiempo que no ves a una mujer que no sea de tu família que no esté compuesta de píxeles, es comprensible que es verano y hace cien años que no copulas con nadie, pero no te lleves a engaño: a mí no me pagan para que me metas mano. A eso se dedica otro sector poblacional que además conoces muy bien. Cantar, bailar, tocar, hacer coros y rezar para que las dos tablas que nos habéis puesto de escenario no se caigan ya es bastante complicado como para además tener que andar esquivando tentáculos de zombies que pretenden agarrarte una pierna o tocarte fugazmente un pecho para después reirse depravadamente con una baba colgando directa al calimocho que, acto seguido, se van a beber. De verdad, no hay dinero. Para el octo-zombie, la orquesta no tiene otro sentido que intentar sobar a las cantantes. Y a lo mejor lo que pasa es que te llevas una HOSTIAAAA!! mis botas han tenido el placer, en un par de ocasiones de conocer los dientes de alguno de estos. Encima se lo toman a mal y te llaman estrecha, pero ahhh... qué maravilla!

R. El zombie octavo-pasajero. El más letal. Es tu compañero, curra contigo, toca en tu orquesta pero ha sido infectado. Es un zombie en tu furgoneta, en tu hotel, en tu local de ensayo, en tu escenario. Te da la chapa, te babea el hombro, te come la oreja, se junta con otros zombies y los trae a la furgo, se bebe sus ponzoñas y acaba más pedo que nadie, te los presenta, es uno de ellos. Además, puede acabar infectando a otros músicos y convertir tu orquesta en el infierno. En todas las películas de zombies (de los de verdad) siempre hay un momento en que uno de los buenos es infectado por mordedura y se da la típica situación de "Hay que matarlo o nos infectará a todos" "No, no, si no es nada, ya estoy bien". Ahora pensad: ¿Qué sucede? ¿está bien o no está bien? ¿se recupera acaso? ¿No nos ha enseñado el gran George A. Romero y sus discípulos que es lo que pasa en estos casos? ¿Acaso no has gritado delante de la pantalla una y mil veces: ":Matadloooo joeer, que la va a liaaaar"? Ahí, queridos lectores, tenéis la solución. A veces hay que tomar decisiones duras en la vida, nadie dijo que esto fuera fácil.

S. El Zombie Jubilado. Hay varios tipos de zombies que, llegados a su senectud siguen disfrutando del noble arte de socarrar a los músicos. Sin embargo todos ellos coinciden en algo, que, no podía ser de otro modo, es el asistir al montaje del escenario. El por qué al jubilado medio le mola contemplar cómo otros trabajan es un misterio que no me atañe a mi desentrañar, pero que es un hecho, es irrefutable. Observan con atención, comparan con otros montajes que han observado y sobretodo y ante todo, critican. "¡¡Ese puente luceees está torcidooo!!" " ¿No ves que así no vaaaa?". Miran con compasión y hacen gestos de clara desaprobación. Si es que los jóvenes de ahora no tienen ni puta idea de montar escenarios!!! Así pudieran comprobar el montaje del escenario de U2 en la gira "Pop Mart" o el de Madonna, su ceño fruncido sería el mismo. Por descontado, la orquesta de ayer sí que llevaba un escenario en condiciones!. Pasada la fase de montaje, el Zombie jubilado puede adoptar dos actitudes:

1) Claro enfado por la mala elección del repertorio. ¿Qué clase de basura es esta que suena? ¿Donde han quedado temazos como "Campanera" o "Viva el pasodoble?" ¿Y eso de que después del bingo salgan pegando saltos? ¿Y el pupurri de Raffaela?

2) Consumo masivo de alcohol, para una vez que pueden emborracharse sin que nadie les diga nada... Juro que he visto con mis propios ojos como una horda de ancianos, garrote incluido, hacían un pogo digno del concierto más gordo de Slayer en la grandísima localidad "La Hoz de la vieja" a ritmo de Boikot. Increíble, entrañable y envidiable. Ahora, más allá de esta enternecedora estampa el zombie jubilado es muy peligroso. Como te enganche y te empiece a contar batallitas estás muy muy jodido. Y sabe mal mandar a la mierda a un anciano!! Al igual que el zombie infantil, saben que no puedes hacer nada y se aprovechan! Yo no soy del agrado de este colectivo normalmente, ya que, al prescindir en mis actuaciones de lentejuelas, minifaldas y demás homenajes a Rosita Amores soy, a sus ojos, una incapacitada para el noble arte de la verbena, lo que me ha causado en multitud de ocasiones problemas con ellos, siendo increpada constantemente con frases del tipo "Moooza, no grites tanto y enseña las piernas" y otros grandes éxitos de similar contenido

T. El zombie artista invitado Todo pueblo que se precie tiene su estrella local, que busca su oportunidad, su momento estelar, su casting! Ese momento en que, subido al escenario de Cardenete, provincia de Cuenca, un enviado de EMI en busca de talentos le conceda el paso a la Gloria y a la posteridad. Suelen pedir a la orquesta que se le deje subir a cantar algo. A mí este zombie me fascina. Él trabaja, yo cobro. Empezamos bien. Además suelen tener al pueblo completamente entregado, vitoreando su nombre y aplaudiendo entregado, lo que causa gran emoción en él. Se suben como unos pringados, se bajan como unas estrellas. A veces son difíciles de manejar, porque le cojen el gusto rápidamente al escenario y se niegan a abandonarlo , ebrios de fama, lo que puede resultar problemático, ya que él interpretará que como ha eclipsado a la orquesta con su carisma natural y su sobrenatural talento musical, lo queremos echar para que no se note demasiado la absimal diferencia entre su genialidad y nuestra mediocridad, y puede sentirse ofendido, cual si le hubieras hecho una zancadilla a lo Showgirl. Con un poco de suerte, si al interfecto le queda algún amigo, será él el encargado, presa de la vergüenza ajena, de hacerlo bajar del escenario. Si no tiene ninguno... Que Dios reparta suerte!


Hasta aquí chavales!