martes, noviembre 03, 2009

Zombies Party IV. La Secuela definitiva!

Ay, Amigos!! otro verano que termina, otra temporada sumida en los infiernos de la pachanga y una vez más, nuestro amigo el Zombie, al igual que el mismísimo Satán, ha vuelto a tomar nuevas y sorprendentes formas con las que torturar al músico de verbena. Nuevas Sub-Especies, Cepas más letales que nunca, transformaciones, evoluciones...!!! Y el abecedario que ya no me da más de sí!! Gracias a todos aquellos que os habeis echado unas risas con esta movida!!!!!
Tachaaaaaaaaan!!

U. El Zombie Karajan. Es esta, sin duda alguna, una de las especies que más solaz a la par que desconcierto me provoca. No se sabe muy bien por qué, pero en uno de cada cuatro pueblos aparece un Karajan dirigiendo a la orquesta con su batuta imaginaria. Se planta delante del escenario y simplemente, nos dirige con sus fútiles movimientos Luiscobianos. La razón de que esta conducta se de con tanta frecuencia la desconozco, pero allí donde haya un escenario, habrá un borracho sintiéndose por una noche el director, el artífice, el genio!! Es de las pocas cepas con un trasfondo cultural... Cuidemos al Karajan!


V. El zombie Jurado.
Aquel que, influído por los Realities sobre música y similares ha desarrollado la capacidad de juzgar y valorar al músico de verbena. Si bien hay tantas especies como programas televisivos (es decir, demasiados) se pueden observar mayoritariamente dos sub-especies muy claras


A) El Zombie Rafa Méndez.
Estaba claro. Tanto "Fama ¡A bailar!"  no podía dar otro resultado que el Zombie coreografiado. Nos deleitan con sus pasos funkys, sus arrebatos líricos y sus coreografías grupales, y lo que es peor, nos someten a un duro examen a aquellos que estamos arriba del escenario sosteniendo un micrófono y que, a su juicio, deberíamos además saber de portés, giros y demás. Pero por favor, somos simples músicos de orquesta, no hombres renacentistas que pretendamos dominar todas y cada una de las facetas del arte.

B) El Zombie Risto Mejide
. Al igual que el Zombie Rafa Méndez, esta especie no se conforma con cualquier cosa. Operación Triunfo le ha conferido una serie de conocimientos que él va a usar para someterte a duras críticas conforme te bajes del escenario, que si tu afinación es mejorable, que si el estilo del último tema que has cantado no va contigo, que si no sabes vender el producto... Todo esto después de haberse bebido 23 cubatas de garrafón y teniendo seriamente dañada la facultad del habla y muy posiblemente la del oído. Así fuera la Filarmónica de Praga a actuar a Villabajo del Río, habría un Zombie Risto frunciendo su ceño y moviendo su cabeza con gesto de desaprobación. Te comen la piña en los descansos, te piden que te impliques más en los temas, que lo sientas desde el corazón... Insufribles.


W. El Zombie Impresentante.
Si hay una combinación más letal que la lejía y el salfumán, esa es, queridos lectores, la que une al representante y al zombismo. Por un lado, el poder, por otro, el alcohol. Es el que te ha de pagar y por tanto, al que has de obedecer ciegamente. Al principio parece simpático, usa un lenguaje juvenil, te anima y te ríes con él. Te confías. Pasadas las 2 de la madrugada tiene lugar su transformación. Te pide subir al escenario, se subirá le digas lo que le digas, graznará, destrozará cualquier canción y por más que le expliques que su fugaz momento de gloria ya ha pasado y que, como dirían los Queen, el Show debe continuar, no se bajará del escenario bajo ningún pretexto, llegando a utilizar frases como "yo pago y aquí me quedo" o "si quereis cobrar, tocad el Tractor Amarillo". Chantajes, coacciones y amenazas con tal de no soltar el micrófono. Una especie incómoda de tratar. Además es muy probable que parte del caché que ha traído en un sobre para pagarte se lo haya dejado en cubatas. Pues eso, un impresentable!


X. El Piro- Zombie.
Aquel que gusta de lanzar petardos y demás artefactos de carácter explosivo y/o incendiable al escenario. No entiendo por qué, ningún Pirozombie entra a una panadería, ebanistería o estanco a lanzar petardos, pero es ver un escenario y... no pueden evitarlo! necesitan bombardear al músico, ver cómo sufre, observarlo al borde del infarto, purificar el escenario con el fuego de su venganza!!! Así leído parece hasta gracioso, pero amigos, estar durante cuatro horas tocando en algo muy parecido a la Franja de Gaza no es, lo que se dice, mi plan ideal para un sábado noche!!

Y. El Meta-Zombie. Es aquel que creyéndose más allá del Zombismo, ejerce su zombez precisamente criticando este concepto en sí. Puede tirarse dos horas repitiendo frases como "Qué pesada es la gente, lo que tendréis que aguantar eh?" "Es que la gente no respeta nada, no os dejan en paz ni en los descansos, qué pesados que son". La intención es buena, sí, y se agradece la comprensión y el apoyo moral que un meta-zombie te brinda tan gustosamente, pero claro, al fin y al cabo está comiéndote la piña igualmente con lo que al final, igual te da que sea para criticar a los zombies que para pedirte una de Maná.


Z. El Zombie Mónstruo Final.
No podía faltar el peor, el más letal, el invencible, el Zombie entre los Zombies. Aquel que, tras años de ejercer como tal en cientos de verbenas, viene avalado por la experiencia, la sabiduría zómbica, las tablas!!! Este zombie se las sabe todas, conoce todas y cada una de las maneras de joderle la noche a un músico y las aplica con una maestría insuperable. Se sube al escenario, te grita al oído, repite compulsivamente sus peticiones, te habla de música, te da consejos, derrama su cubata sobre tus cables, te invita a su casa, se fuma tu tabaco, se sube a tu furgoneta, te toca el culo, se toma algo a mal de lo que le has dicho y te amenaza, su aliento huele a cadaver putrefacto... En fin, todos y cada uno de los superpoderes zómbicos aunados en una sóla persona... Cuando un Zombie Mónstruo final aparece no hay nada que hacer salvo implorar al cielo que llueva o confiar en que le de un coma etílico. Es superior a ti, asúmelo, no hay nada que puedas hacer. Ha salido de su casa para joderte la noche y lo va a hacer. Que Crom reparta suerte