viernes, marzo 26, 2010

Enfermedades Verbenéreas...

Si la Coca-Cola es el icono y el símbolo más representativo de la sociedad Americana, en España no hay nada que las 17 comunidades autónomas que la conforman tengan en común excepto una: la verbena. Las fiestas del pueblo son, quizá, lo único que comparten el pijo y el punki, el joven y el anciano, el padre y el hijo (bueno, esto, y el Grand Prix, que al fin y al cabo ¿Qué es si no la adaptación televisiva de la fiesta del pueblo, vaquilla incluída?), lo único que une a las dos Españas: es más, si la batalla del ebro hubiera sido amenizada con una buena verbena, con su vedette y sus músicos de americana de purpurina, el curso de la historia hubiera sido, seguro, muy diferente! Nada hay que cause más respeto en una persona que las fiestas patronales del municipio en el que vive, o en el que vivieron sus tatarabuelos y en el que pasa el mes de agosto. Las peñas, las comisiones... la verbena!!! Ay amigos!! la verbena, esa institución alegre, festiva, rancia, muy rancia, que nos alegra las cogorzas veraniegas, que contextualiza nuestros primeros amores, nuestros más entrañables recuerdos de la infancia! Ese territorio en el que te pones ciego con tu familia,compartes calimocho con tu padre que te alienta a acabarártelo de un solo trago para presumir delante de sus amigos... En la verbena no hay clases sociales, no hay tabúes, no hay barreras, vale todo! puedes ver al alcalde andando a gatas, al cura levantarse la sotana, a Pepi la puritana ejerciendo lúbricos tocamientos o al tonto del pueblo darlo todo a ritmo de Abba! Sin duda, la nacionalidad española, la de verdad, la de espíritu, no viene dada por el hecho de ser hijo de españoles ni de nacer en este territorio, si no por el apego que el oriundo de una localidad (a más pequeña y rural, mejor) le tiene a las fiestas en el sacro nombre de un santo, en honor al que pasarse una semana en coma etílico! Fantástico! Porque además, el pueblerino de agosto promedio es una persona urbana y de ciudad, que piensa que lo más de lo más, el summum de la modernidad cosmopolita ya no es irse a Nueva York, ni siquiera a Londres, amigos. El mundo de las tendencias, como siempre caprichoso y cerril, ha dado la vuelta al círculo de lo moderno para llegar al punto en el que es cool pasarse el agosto ejerciendo de paleto, bebiendo en botijo, atándote un pañuelo al cuello con el consiguiente escudo municipal y bailando clásicos imperecederos como Los Pajaritos o Paquito el Chocolatero agarrado, en grácil y alcohólica comitiva a tus convecinos. Y al tiempo, que ya veremos si Davidelfín o Bimba Bosé no ponen de moda el unicejo postizo como culmen del estilo trendy-gañán o Mario Vaquerizo y Alaska se nos empadronan en Villatordo de abajo en una performance de puro avant-garde. Eso del Fib ya no es guay, que no os enterais! La Danza Contemporánea es basura comparada con una buena Conga!! Quienes son White Stripes? Los Brincos, hombre, esos sí que eran buenos! Y hablemos claro ¿quién cojones entiende a P.J Harvey? ¡Raffaela Carrá! que además de tener más razón que un santo, es más simpática y sus Hits se pueden bailar! y estaba más buena, coño!¡No se puede comparar! Al final, y como era de esperar, tanta pose y tanta vanguardia han vuelto a caer a manos de lo rural, mucho más entrañable, divertido y sencillo de asimilar. Y sin gilipolleces. Ya no hace falta fingir que uno tiene un mundo interior profundo y controvertido y que lee a Paul Auster mientras escucha a Radiohead con tres flequillos pugnando por encontrar su sitio en la cabeza y un ademán absolutamente decadente. Asumamos la realidad y la naturaleza humana tal cual es: es mucho más divertido beberse hasta el agua de los floreros, darlo todo a ritmo de pupurri de Boney M e intentar meterle mano a cualquiera que se preste, que son dos días coño!

sábado, marzo 13, 2010

más pelis

LENINGRAD COWBOYS GO AMERICA

Queridos brothers : En estos convulsos tiempos en que todo el mundo da la chapa con la crisis y Cristiano Ronaldo, vengo a presentaros un panorama mucho más alentador. Una película sorprendente, divertida y auténtica como pocas: Leningrad Cowboys Go América, dirigida por el finés Auki Kaurismaki en 1989. Una pandilla de rusos con tupés gigantes que tocan una especie de polka se van de gira a Estados Unidos. Como era de esperar, no despiertan ningún tipo de interés así que visto lo visto deciden aprender a tocar blues y rock'n roll para ver si así triunfan. La evolución de la banda y el proceso de adaptación a su nuevo estilo, sus peripecias y su imperturbable e impasible actitud ante la vida, se ponga ésta como se ponga, vertebran esta entrañable, absurda y maravillosa película. Los tipos además son bastante gañanes y de costumbres arraigadas y peculiares. Nos regalan momentos surrealistas, risas a espuertas e imágenes muy entrañables para una atípica road movie. Además musicalmente, verles versionear desde Led Zeppelin hasta Tom Jones, pasando por temazos propios como "Space Tractor" tiene mucha miga. Pero sobre todo es un buen ejemplo de cómo, aún en las peores situaciones, en los momentos más turbios, si uno desempolva su guitarra, pone el ampli al 10 y se marca unos temazos, no hay crisis ni socarre alguno que valga. Lo importante amigos, siempre ha sido sonar tan alto como uno pueda. Lo demás es un coñazo. Que no os coman la piña!!