viernes, agosto 27, 2010

Manual de comportamiento para Zombies!

Después de otro mes de agosto verbeneando de pueblo en pueblo, me he decidido a regalaros un documento valiosísimo del que la literatura carecía y que sin duda era necesario. Aquí va el manual de comportamiento para zombies de las orquestas. Huelga decir que va desde el cariño y con todo el sentido del humor del mundo. Es una perogrullada porque es evidente, pero como no es la primera vez que alguien se me ofende, lo recalco. En cualquier caso, podéis mandarme vuestros insultos si lo creéis pertinente. Por supuesto, no los publicaré!

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- No me des tu ropa. Veamos, yo puedo entender que en plena ebullición alcohólica a ti te resulte sumamente reconfortante que un anónimo cantante de orquesta que mañana habrá olvidado que algún día pisó tu infame localidad, se ponga el horroroso blusón con el escudo de tu pueblo que llevas sudando desde el 96. Bien, en un ejercicio de empatía extrema puedo entenderlo, vale, pero ¿puedes tú entender que no forma parte de mi trabajo el vestirme con todo tipo de ropajes horrendos, malolientes y humillantes?. Según la Rae: Orquesta. 1. f. Grupo de músicos que interpretan obras musicales con diversos instrumentos. No dice nada de “grupo de músicos que se visten con la ropa del público" ¿Verdad?. Ata cabos.


- Cuando decimos “lo siento, ese tema no está en el repertorio” significa exactamente que no lo vamos a tocar. Aunque en ese instante tu vida carezca de sentido si no suena el Waka Waka y no haya nada que pueda hacerte una ilusión mayor, no nos la sabemos. Y no hay nada que se pueda hacer al respecto, aunque tú te empeñes en creer que en realidad se trata de un contubernio contra tu persona  maquinado con toda la maldad del universo. Te vas a tu casa, te pones en tu reproductor el dichoso Waka Waka, lo bailas hasta que se  descoyunte el último de tus huesos y dejas de dar la brasa, pero por más que insistas de manera compulsiva y patológica, no vamos a saber de repente, por una inspiración divina  la dichosa tonadilla con su música y su letra. No va a suceder, asúmelo.


- Cuando tras dos horas de actuación anunciamos que vamos a hacer un descanso queremos decir eufemísticamente que necesitamos no sólo dejar de cantar y tocar, sino también dejar de veros y escucharos durante un breve lapso de tiempo. Que vengáis al camerino a cantar a voz en grito el tractor amarillo, a ofrecernos vuestras ponzoñas y a pedirnos que cantemos a capella no ayuda, absolutamente en nada, a nuestro descanso. A lo que sí ayuda, en cambio, es a que aumenten de manera proporcional a la chapa que dais, nuestras ganas de abandonar vuestro pueblo cuanto antes, lo que se traduce, para que nos entendamos, en que no tocaremos ni un sólo segundo más de lo que consta en nuestro contrato.


- El concierto ha finalizado, nuestra jornada laboral ha concluido y como todo trabajador, nos morimos de ganas de irnos a nuestra casa a descansar, pero tú necesitas de una manera absolutamente imperiosa que toquemos más, a pesar de que ya hemos tocado bises extra por amor al arte porque según nuestro contrato hace 15 minutos que deberíamos haber finalizado. Hazte a la idea y vete a vomitar y a dormir o móntate otra fiesta donde te salga de las gónadas pero no sigas apoyado contra el escenario pidiendo otra porque no va a pasar. Y por favor, si vas a utilizar amenazas intenta ser un poco original, porque el “no vais a cobrar” además de no tener absolutamente ningún efecto en nosotros, excepto el de darnos el placer de decirte “ya hemos cobrado, subnormal” está demasiado visto. Hacen falta creativos zombies en el arte de extorsionar a la orquesta.


- Tus gustos musicales me importan lo mismo que un accidente de patines en Isla Jersey. El repertorio es el que es, nos hemos tirado todo el año ensayando y lo vamos a escupir en el riguroso orden que hemos establecido, a pesar de que tú opines que deberíamos tocar un ballenato, una cumbia o un pupurri de Obituary. ¿No te molamos? Lo entiendo. Vete a tu casa y solucionado, o la mierda, que han puesto unos columpios fantásticos


- Podemos entender que te sientes muy orgulloso de la magistral receta de tu calimocho ponzoñero que tantos años te ha costado elaborar y depurar y nos alegramos por ti, pero simple y llanamente no puedes obligarnos a beberlo. No soy antipática ni rancia ni mala cantante porque no quiera beberme tus mierdas, estoy currando y sobre todo y ante todo: no me da la gana. 


- Como sabrás, no estoy empadronada en tu pueblo y no conozco la historia de éste. Igualmente comprenderás que no tengo la menor idea de que resulta que os lleváis fatal con el municipio aledaño y habéis considerado como una ofensa gravísima que yo, a petición de otro zombie que me importa lo mismo que tú, les dedicara una canción a los oriundos de ese pueblo vecino. Me la suda tanto tu pueblo como el de al lado, así como las rencillas que tenéis entre vosotros motivadas generalmente por el gravísimo hecho de que unos sois de un pueblo y los otros de otro así que no lo tomes como algo personal. Hubiera repetido mecánicamente cualquier dedicatoria que me hubieran pedido con tal de no oir ni un segundo más al solicitante de la misma.

- No subas al escenario. No invadas mi espacio a no ser que yo te invite, cosa harto difícil por otra parte. Piensa que eres incapaz de manteneros a ti y a tu cubata en posición vertical y casi seguro vas a derramarlo sobre mí o sobre cosas electrónicas que valen pasta y no funcionan cuando se mojan. Tampoco me abraces porque no te conozco de nada y por favor, no me grites en el oido cual ciervo en la berrea. Entiendo que vas ebrio como un lemur y te hace mucha ilusión que tus colegas te hagan fotos en el escenario para colgarlas en el facebook. Es comprensible que en tu estado crees que cantas y bailas de puta madre y que resultas gracioso y divertido, pero aplica un poco de empatía: Si en tu oficina -o donde sea que curres- entrara un tipo blandiendo un cubata, dando voces, se sentara en tu silla, derramara el contenido de su vaso en tu ordenador, te abrazara y gritara, te pisara los pies y te metiera mano... ¿Cómo crees que te sentirías? Pues yo, a pesar de que esté cantando con aparente alegría y a ti eso no te parezca una actividad laboral, estoy currando. Sí, a mí, la fiesta patronal en nombre del san Apapucio de turno que estáis celebrando me da exactamente igual. La única razón por la que estoy en tu pueblo es por dinero, esa es la verdad, lamento decepcionarte,  lo que no quiere decir que no pueda pasármelo bien o que no me guste estar, pero igual que tú, aunque te alegres de tener trabajo -si lo tienes- lo odias cada vez que suena el despertador,  a mí me pasa igual, sólo que en lugar de despertador, nuestro talón de aquiles son las faltas de respeto y las confusiones de la gente que se piensa que están en su derecho a tratarnos como les salga del orto.


- Que yo profiera el nombre de tu amiga la que cumple años / de tu peña / de tu pueblo precediendo a una canción no modifica en nada el devenir del concierto ni el empeño con el que tocamos un tema ni absolutamente nada de nada. Cuando yo digo “este tema está dedicado para ....” en realidad no significa una mierda, a no ser que sientas un extraño placer al escuchar tu nombre amplificado por un equipo de sonido, algo parecido a tu momento de gloria o algo así, pero la verdad es que no canto más emocionada ni visualizo a la persona que me ha obligado a dedícarsela para proyectar la canción hacia ella y transmitirle algún tipo de sentimiento ni nada. Esa es la verdad. Es una gilipollez absurdamente extendida el tema de las dedicatorias. De nada


- Si te acerco el micro para que graznes ese estribillo que tanto te apasiona por tener una deferencia contigo, no hace falta que pegues tus labios a él y escupas tus babas alcóholicas impregnándolo con tu aliento a ciénaga. No es en absoluto necesario. Intenta mantener una distancia de entre 5 y 10 centímetros aproximadamente. Hay pocas cosas en la vida que me provoquen más repelús que estar cantando cuando mi micro expele olor a aliento alcohólico ajeno. No hay dinero que pague eso, de verdad os digo que no lo hay, y aunque vosotros creáis que no, os puedo asegurar que aunque seáis la reina de las fiestas, el concejal de turno o incluso la tía más buena del pueblo, vuestras papilas emiten el mismo olor a poza putrefacta que otras cualesquiera.


- Las canciones, cuando se tocan en directo NO se ponen. Se tocan, se interpretan o se ejecutan, pero nunca jamás, en modo alguno se ponen. Se ponen cuando están previamente grabadas y se reproducen en algún aparato.  Memoriza este dato porque cuando pides a la orquesta que te pongan un tema, caes fatal y automáticamente se les quitan las escasas ganas que pudieran tener de por sí de consumar tu petición y piensan cosas horribles sobre ti.

martes, agosto 24, 2010

En Septiembre, Ciclo de Cine Zombie en Kraken!

Valencian@s! En Septiembre, todos los domingos organizo en el Kraken un ciclo de cine de temática Zombie, entrada gratuita, apasionantes debates, peliculazas y cervezas baratas! En el Kraken Rock Bar (plaza Honduras)!! No os lo perdáis!